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César con neonatos de Crocodylus intermedius en el Parque Nacional Santos Luzardo, estado Apure, abril 2011. Photo: Omar Hernández.

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[text_output]César nació el 31 de mayo de 1960, hijo de Julio Ramón y Ezequiela Luisa. Siempre estuvo muy orgulloso de sus padres por el hecho de que su papá, obrero de la empresa Cementos La Vega y su mamá, ama de casa, se esforzaron en darle todo lo necesario para que estudiara y se graduara en la universidad. Su infancia y adolescencia fue en la Parroquia La Vega de Caracas, y por lo que me comentaba de esa época, en sus paseos de niño por las pocas zonas silvestres que aún existían en las Haciendas La Vega y Montalbán fue cuando descubrió su vocación de biólogo de vida silvestre, tiempos en que siempre se peleaba con los niños cazadores de pájaros, por suerte para mí no nos conocimos en esa época.

Se graduó de biólogo en la Universidad Central de Venezuela en 1991. Desde siempre con su afinidad por la herpetología hizo su tesis de grado evaluando la dieta de la iguana en el Llano, específicamente en el Fundo Masaguaral, conocido hato conservacionista.

Su primer trabajo como biólogo fue de Jefe de la Unidad de Fauna del “Proyecto Inventario de Recursos Naturales de la Región Guayana” en la Corporación Venezolana de Guayana, participando en numerosas expediciones científicas a las selvas de los estados Bolívar y Amazonas. Fue en una de estas expediciones al Alto Orinoco, donde compartió con los indígenas, cuando se hizo amigo de una pequeña niña yanomami de nombre Jaema, nombre que años después daría a su propia hija, hoy una hermosa adolescente de la que siempre nos hablaba muy orgulloso de sus últimas ocurrencias y travesuras.

Participó en más de veinte expediciones nacionales en su mayoría a las selvas del sur de Venezuela, trabajó en 10 evaluaciones ambientales para la industria petrolera y petroquímica, fue Curador de Herpetología en la Fundación Museo de Ciencias en Caracas, desempeñándose luego como Investigador de la Sección de Herpetología en el Museo de Historia Natural de la Fundación La Salle de Ciencias Naturales en Caracas. Fue Consultor Especialista en Fauna de diversos proyectos de estudio de impacto ambiental.

En 2003 se graduó de Doctor en Biología mención Ecología, en la Universidad Central de Venezuela y por la calidad de su tesis “Ecología de Mannophryne herminae (BOETTGER 1893) (ANURA: DENDROBATIDAE) en la Cordillera de la Costa, Venezuela” le fue conferida la Mención Honorífica.

Desde 2004 fue Director de Biocomercio y Bioseguridad en la Oficina Nacional de Diversidad Biológica del Ministerio del Ambiente, en donde aún recuerdo sus enfados al tratar de minimizar la burocracia que tanto perjudica a la investigación científica en el país.

Luego en 2007 ingresa por concurso como profesor a la Escuela de Biología de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y como investigador en el Laboratorio de Biología y Conservación de Anfibios y Reptiles del Instituto de Zoología y Ecología Tropical de esta misma universidad.

Su contribución como persona en busca de un mejor país también se extendió a cargos y trabajos ad honorem; fue Representante de Venezuela en el Grupo de Especialistas de Anfibios de la UICN, Tesorero de la Junta Directiva del Grupo de Especialistas en Cocodrilos de Venezuela, Secretario de la Asociación Civil Colegio de Biólogos de Venezuela, Miembro de la Junta Directiva de la Asociación Civil Provita, árbitro de varias revistas científicas e instructor de muchos cursos.

César fue un investigador tenaz y muchas de sus investigaciones las financiaba con su propio dinero y usando su propio vehículo. Amante del trabajo duro en el campo, sólo basta ver que en su corta carrera de 15 años en institutos de investigación, dejó una impresionante y extensa contribución al conocimiento de la fauna silvestre del país, con 90 trabajos científicos publicados en revistas y libros y 56 trabajos científicos presentados en congresos, simposios y talleres. Obviamente su productividad como científico fue constante a lo largo de su corta vida, publicando inclusive durante los años que ejerció cargos gerenciales y administrativos.

Fuimos amigos desde los primeros semestres en la universidad y durante más de 30 años, pero sobre todo en los últimos años nos hicimos aún mejores amigos, compartiendo largas tertulias los viernes por la noche, donde hablábamos de todo tema imaginable. Es ahora en estas tertulias cuando sus amigos más lo extrañamos. Cómo César pocas personas fueron tan claras y directas en su forma de ser, pensar y hablar, y aunque para algunos esta cualidad resultaba difícil de enfrentar, muchos apreciamos su forma de ser; frontal, sin rodeos ni medias tintas, siempre sincero y con ganas de ayudar. Contó con el gran aprecio de sus estudiantes, lo cual se advierte al ver que en sus cortos 7 años como profesor en la universidad fue tutor de 16 tesis de grado y postgrado, y al momento de su partida, muchos estudiantes estaban por iniciar sus tesis con él. Motivó como nunca antes a los estudiantes de la UCV a investigar sobre anfibios, grupo de la herpetofauna con muchas especies en grave peligro de extinción al nivel mundial, pero muy poco valoradas en el país.

Con su prematura partida fueron muchos los proyectos y acciones de conservación que se quedaron en el tintero; de estos planes y actividades platicábamos con frecuencia, pero siempre pensábamos que aún nos quedaba mucho tiempo para desarrollarlas. Cuando nos dejó, no sólo perdimos un amigo y un colega, sino una persona con la que se podía contar para continuar con la ardua y en ocasiones desalentadora tarea de conservar la fauna silvestre de nuestro país.

Pero mis más gratos recuerdos con César fue cuando éramos estudiantes, donde nuestra mayor preocupación era no perdernos una fiesta donde ir a bailar Salsa, y ahora pensando en él y en su legado me viene a la mente en aquella canción de Celia Cruz que dice:

“Oye mi son, mi viejo son
tiene la clave de cualquier generación
en el alma de mi gente, en el cuero del tambor
en las manos del conguero, en los pies del bailador
yo viviré, allí estaré
mientras pase una comparsa con mi rumba cantaré
seré siempre lo que fui, con mi azúcar para tí
yo viviré, yo viviré”

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[text_output]En el Hato Santa Luisa, estado Apure. César con dos de sus tesistas, Ingrid Márquez y Carlos Amilibia, evaluando el lugar para hacer sus investigaciones, enero 2013. Photo: Omar Hernández.[/text_output][/vc_column][vc_column width=”1/2″][text_output]En las sabanas del Capanaparo, estado Apure, a la derecha de César, su tesista Alejandro Moreno, a su izquierda el baquiano Elin Bastida y el Director de Inparques Apure, Jesús Rodríguez, enero 2011. Photo: Omar Hernández.[/text_output][text_output]En el Hato Santa Luisa, estado Apure. César con su tesista Ingrid Márquez, enero 2013. Photo: Omar Hernández.[/text_output][text_output]En el Hato La Fe, estado Guárico. César como instructor durante el IV Curso de Ecología y Conservación de los Crocodylia de Venezuela, febrero 2012. Photo: Omar Hernández.[/text_output][text_output]En el Río Capanaparo, Parque Nacional Santos Luzardo, estado Apure, César revisando unos caparazones de Podocnemis unifilis y Podocnemis vogli de ejemplares consumidos por los lugareños, enero 2011. Photo: Omar Hernández.

By Omar Hernández

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